Estos son los 10 mandamientos para cuidar tu cepillo de dientes

Salud bucodental

Aquests son els 10 manaments per tenir cura del teu raspall de dents

Estos son los 10 mandamientos para cuidar de tu cepillo de dientes ¿Lo tienes cerca del inodoro o junto a otros cepillos?

Es hora de un cambio El cepillo de dientes es santo de toda devoción.

Merece todo porque es una herramienta indispensable para mantener nuestra boca sana.

Se encarga de eliminar restos de alimentos y bacterias de nuestros dientes y encías, pero ¿a dónde van a parar éstos?

Correcto, en tu cepillo.

Por muy fuerte que tires el chorro de agua después de cepillarte, las bacterias pueden devolver de varias maneras.

Por eso, si no quieres que se cierre el círculo y vuelvan de nuevo a tu boca, te diremos cuáles son los 10 mandamientos que debes seguir para que tu cepillo esté siempre listo para hacer su trabajo.

¿Por qué cuidar el cepillo de dientes?

Un cepillo de dientes tiene una vida de unos 3 meses y debemos conseguir que durante todo este período se mantenga en las mejores condiciones higiénicas.

En el transcurso de estos meses los filamentos se van debilitando y perdiendo eficacia, y la contaminación bacteriana puede irse instalando.

Normal, tu cepillo ha hecho frente al menos un par de veces al día a millones de bacterias, sangre, detritos bucales… Se ha hecho cargo de todo el trabajo sucio para que tú puedas lucir una sonrisa sana y radiante.

Pero mientras no llega la hora de su merecida jubilación, depende de ti alargar su vida útil y libre de gérmenes lo máximo posible.

¿Cómo?

Siguiendo estos 10 mandamientos: No lo compartas con nadie.

Es intransferible.

Tu cepillo de dientes es tuyo, y sólo tuyo, independientemente de los vínculos afectivos que puedas tener a tu alrededor.

Lo que nos lleva al siguiente consejo.

No lo tengas junto con otros cepillos.

Si la aseas junto con otros cepillos, la transmisión de gérmenes está garantizada.

Por tanto, no debe compartir recipiente o vaso con otros cepillos, o como mínimo deberán mantenerse separados evitando el contacto entre ellos.

No olvidarás lavarte las manos.

Higiene de principio a fin.

Lávate las manos siempre antes y después de manipular tu cepillo, con el objetivo de no traspasar bacterias de un sitio a otro.

No lo guardes sin limpiar.

Limpiar después del cepillado.

No es suficiente con frotar el cabezal con agua del grifo.

De vez en cuando también debes desinfectarlo.

Puedes sumergirlo en un colutorio con clorhexidina durante 1 minuto.

No olvides limpiar también el mango del cepillo.

Puede estar cargado de suciedad, restos de pasta de dientes y, en definitiva, de más gérmenes.

No lo dejarás mojado.

Agítalo después de lavarlo y ordenarlo solo y con el cabezal hacia arriba y al aire.

No lo taparás.

Utilizar fundas sin ventilación o guardarlo en envases cerrados genera un ambiente húmedo que hace que las bacterias proliferen.

Son más recomendables los capuchones con orificios, ya que permiten la ventilación, favorecen que se seque y evitan el contacto con los filamentos de otros cepillos (en caso de que no lo tengamos en un lugar exclusivo).

No le presionarás.

Uno de los principales motivos que hacen más corta la vida útil del cepillo es presionar demasiado contra los dientes.

No sólo es innecesario presionar durante el cepillado, sino que puede provocarnos problemas, como la recesión de encías.

Hazte la idea de que el cepillo es una escoba y no un palo para frotar, y debemos barrer y no frotar con fuerza.

No lo tendrás cerca del inodoro.

Al estirar de la cisterna las bacterias viajan mucho más lejos de lo que podríamos pensar.

Por eso, debes mantener tu cepillo de dientes como mínimo a un metro del inodoro y no olvides tener siempre cerrada la tapa, sobre todo antes de la descarga de la cisterna.

Sería mejor que lo tuvieras dentro de un armario, intentando que esté bien ventilado.

Sólo así podrás evitar que las bacterias que campan libremente por nuestro baño acaben en tu cepillo de dientes.

No lo pondrás en el lavavajillas.

A simple vista podría parecer buena idea, pero no lo es.

De hecho, poner tu cepillo de dientes en el lavavajillas o microondas (si, microondas) con la intención de desinfectarlo, puede acabar estropeándolo.

No alargarás su vida más de lo necesario.

Por mucho que le hayas cogido cariño a este cepillo de dientes, puede que ya haya llegado el momento del despido.

El estado de sus filamentos y el paso del tiempo te dirán cuándo es el momento de renovarlo.

¿Has sido resfriado?

Si has sido enfriado, con gripe, con cóvido o has sufrido alguna infección en la boca o en la garganta, será mejor que cambies tu cepillo de dientes por uno nuevo.

Los gérmenes podrían seguir presentes en los filamentos del cepillo y reactivar la infección.