¿Te ha pasado alguna vez que te has puesto un chicle después de comer porque no tenías un cepillo a mano?
Es una solución rápida y bastante extendida… ¿pero realmente sirve para cuidar la boca?
Aclaramos cuándo el chicle sin azúcar puede ayudarte y cuándo es mejor dejarlo a un lado.
¿Qué beneficios tiene el chicle sin azúcar?
Masticar chicle sin azúcar, especialmente si contiene xilitol, puede estimular la producción de saliva, lo que ayuda a neutralizar los ácidos producidos por las bacterias después de las comidas.
Esta saliva extra contribuye a proteger el esmalte dental y prevenir la caries.
Por eso, en situaciones puntuales en las que no te puedes cepillar los dientes, puede ser una ayuda temporal.
Además, el xilitol es un edulcorante que no fermenta con las bacterias de la placa, lo que evita la formación de ácidos nocivos y puede reducir la cantidad de bacterias en la boca a largo plazo y el riesgo de caries.
¿Cuándo no sirve de nada (o incluso puede ser contraproducente)?
Aunque puede parecer tentador sustituir al cepillado por un chicle después de cada comida, el chicle no elimina la placa dental ni limpia entre los dientes.
Es un soporte puntual, pero nunca debe sustituir el cepillado con pasta fluorada ni el uso de hilo dental o cepillos interdentales.
Tampoco se recomienda masticar chicle de forma constante o durante más de 20 minutos seguidos.
Puede provocar una sobrecarga en los músculos mandibulares y favorecer hábitos como el bruxismo (apretar o chirriar los dientes), que a la larga pueden derivar en dolor, desgaste dental o fracturas dentales.
Y cuidado: no todos los chicles sin azúcar contienen xilitol .
Algunos llevan otros edulcorantes menos beneficiosos, como el sorbitol, que pueden provocar problemas digestivos si se consumen en exceso.
¿Qué recomendamos en Clínica Cervera?
En la clínica lo tenemos claro: mejor llevar un cepillo de viaje que vivir a base de chicles.
Y no hace falta complicarse: aunque lo ideal es cepillarse con pasta con flúor, el cepillado en seco también elimina bacterias.
Lo importante no es la pasta, sino la “limpieza mecánica” que hace el cepillo rozando cada diente.
Así que, si te pereza cargarlo todo, puedes llevar sólo el cepillo e hilo dental o cepillos interdentales.
Incluso hay dentífricos en formato mini que caben en cualquier bolsillo o bolso.
Ahora bien, si un día te coge fuera de casa y no puedes cepillarte, masticar un chicle sin azúcar durante unos minutos puede ayudarte a controlar la acidez bucal… siempre que después recuperes las rutinas de higiene habituales.
Y si te preocupa tu salud bucodental o notas molestias en la mandíbula por mascar chicle a menudo, te invitamos a consultarnos.
Hay soluciones para prevenir daños, y cuanto antes lo revisemos, mejor.
