Casos de ortodoncia en mordeduras abiertas Resultados a pacientes infantiles y juveniles tratados por las doctoras Talló y Tribón de Clínica Cervera Si nuestros dientes no encajan bien al cerrar la mandíbula, algo falla.
A este problema le llamamos maloclusión y, de no tratarse correctamente, podría provocarnos problemas más graves de tipo esquelético y muscular.
En este sentido, las patologías más comunes son el mordisco abierto y el mordisco cruzado .
Existen distintos métodos para tratar estos problemas.
Uno de los más utilizados es la ortodoncia.
Y, como muestra, le enseñamos algunos resultados de los casos de pacientes infantiles y juveniles tratados por nuestras doctoras Talló y Tribó.
Mordedura abierta Cuando, al morder, los dientes superiores no entran en contacto con los inferiores, sino que se crea un espacio entre ellos, hablamos de mordedura abierta.
Si, además, los dientes superiores no quedan por delante de los inferiores, estamos ante un mordisco cruzado anterior o clase III.
En ocasiones, el mordisco abierto puede derivar de algunos hábitos infantiles, como el uso abusivo del chupete o chuparse dicho pulgar.
Caso 1 Esta paciente tenía un mordisco abierto anterior, además de un mordisco cruzado derecho debido a un paladar estrecho.
Al cerrar la boca, los dientes anteriores no llegaban a contactar entre ellos y las muelas superiores del lado derecho quedaban por dentro de los inferiores.
Esto era causa de una sonrisa asimétrica, ya que la barbilla quedaba desviada a la derecha.
Terminada la primera fase del tratamiento, se ha conseguido cerrar y descruzar el mordisco.
Así la paciente puede lucir a día de hoy una sonrisa simétrica.
Estos problemas de crecimiento óseo es conveniente tratarlos en edades infantiles, antes de que acabe esta etapa de crecimiento.
De esta forma, se evitan tratamientos más complejos y futuras cirugías.
Caso 2 Antes de iniciar el tratamiento, el paciente presentaba una clase II, por un crecimiento deficiente de la mandíbula.
Existía un crecimiento deficiente anteroposterior (enfrente hacia atrás) de la mandíbula, una contracción del paladar en su parte anterior y una deficiencia entre incisivas superiores e inferiores muy aumentada que imposibilitaba el cierre labial.
Además, existía falta de espacio para una correcta alineación de los dientes.
Durante los seis primeros meses de tratamiento, se llevó a cabo la corrección esquelética estimulando el crecimiento mandibular y expandiendo el maxilar.
En estos casos, la edad del paciente es vital, puesto que resulta imprescindible que todavía exista crecimiento activo, si bien iniciar el tratamiento a edades tempranas podría alargar su duración.
Una vez conseguida la corrección ósea, el tratamiento restante se simplificó.
Después de un año y medio con ortodoncia fija, los dientes de la arcada superior cerraban perfectamente en relación a los dientes de la arcada inferior.
Caso 3 En las fotografías de perfil tomadas previamente al tratamiento se ve como este paciente tiene la barbilla y la arcada inferior muy por detrás del maxilar y la arcada superior.
Esto se debe a una deficiencia del crecimiento del hueso mandibular.
Para solucionar el problema, se ha recurrido únicamente al tratamiento de ortodoncia.
Hoy, los dientes superiores e inferiores del paciente encajan perfectamente.
Y también se ha corregido la posición de la barbilla.
