Mi hijo aprieta los dientes: ¿tengo que preocuparme?

Salud bucodental

El meu fill serra les dents: m’haig de preocupar?

Mi hijo sierra los dientes: ¿Tengo que preocuparme?

Entre el 20 y el 30% de los niños españoles sufren bruxismo infantil Pulsar y apretar los dientes suele ser mala señal.

El bruxismo o la acción de pulsar los dientes, ya sea durante el día o la noche, se ha convertido en un problema que, en el caso de los adultos, debemos tratar ante la primera señal de alarma.

Sin embargo, cuando sucede en la infancia podemos considerarlo un proceso natural hasta cierto punto… Si nuestro hijo sierra los dientes, ¿en qué momento deberíamos empezar a preocuparnos?

Aunque el bruxismo puede aparecer en cualquier edad, es un fenómeno frecuente durante la infancia, normalmente a partir de los 4 años.

Un 10% de los menores de 7 años lo sufre; un porcentaje que se incrementa hasta el 30% entre los 7 y 11 años.

En estas edades, el bruxismo no suele considerarse una enfermedad, sino un proceso natural que estimula la formación muscular y ósea de la cara y ayuda al desarrollo de los dientes.

Por lo general, esta presión dental desaparece progresivamente con la aparición de los dientes permanentes.

¿Se debe tratar el bruxismo infantil?

En principio, no es necesario ningún tratamiento.

Sin embargo, si el bruxismo perdura durante la adolescencia, es muy recomendable acudir al dentista ya que podría provocar una serie de problemas, como dolor e inflamación de la mandíbula, dolores de cabeza y oído y desgaste en los dientes.

El dentista o el ortodoncista valorará si es necesario tratarlo y, en caso afirmativo, el tratamiento dependerá de cada paciente.

Normalmente, si el niño es muy pequeño, se le puede colocar una especie de placa de resina (férula) que cubre los dientes superiores y evita que se desgasten al presionar o apretar, además de repartir mejor la presión entre todos los dientes y músculos de la boca.

¿Por qué mi hijo sierra los dientes?

Tal y como ocurre en el caso de los adultos, el bruxismo infantil puede estar provocado por un conjunto de causas físicas y psicológicas.

Entre las primeras, tenemos la caída de los dientes de leche y la aparición de los definitivos, o un mal mordisco que impide cerrar correctamente la mandíbula (maloclusión).

Este último caso suele solucionarse con tratamientos de ortodoncia u ortopedia dentofacial.

Entre las causas psicológicas encontramos todos aquellos trastornos o situaciones que desencadenan ansiedad, nerviosismo o estrés, como la hiperactividad, hábitos como morderse las uñas o cambios en la vida del niño (mudanzas, entrada en la guardería, separación de los padres, etc.).

Es importante evitar o minimizar estas situaciones. + info: Tratamiento bruxismo