Caries dental: 6 curiosidades que probablemente desconoces A pesar de ser una de las enfermedades más conocidas y con mayor prevalencia, aún esconde algunos secretos Es una de las enfermedades más conocidas por todos y, sin embargo, aún esconde curiosidades desconocidas por muchos.
La caries dental la sufre entre el 60 y el 90% de los escolares y casi el 100% de los adultos en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salut (OMS).
Cumplir con una buena higiene bucodental, usar dentífrico con flúor, vigilar la alimentación y visitar al dentista, la mantendrán lejos de tus dientes.
Ahora te contaremos 6 curiosidades de la caries dental que probablemente no conocías: La caries es contagiosa Cuando nacemos, nuestra boca está estéril y poco a poco la invaden los gérmenes.
Por lo general, aquellos que provocan la caries nos los transmiten nuestros propios padres, del mismo modo que pueden transmitirnos una gripe.
Si tenemos caries, gestos tan comunes como besar a nuestro hijo en la boca favorecen su transmisión… Existen también estudios que han demostrado que la bacteria responsable de la caries ( Streptococcus mutans ) no sólo la transmiten los padres, sino también los compañeros de clase , compartiendo un helado, bebiendo del mismo vaso… bacterias cariogénicas en nuestra boca no significa que deba desarrollarse, pero sí que aumenta las posibilidades.
Cuanto más se retrase ese contagio, mejor.
La caries no siempre molesta ni se ve a simple vista Podemos sufrir caries dental sin sentir dolor alguno.
La caries no produce dolor cuando sólo afecta al esmalte, pero si cuando llega a la dentina y al nervio del diente.
Del mismo modo, no todas las caries se ven a simple vista.
Por eso son tan importantes las visitas periódicas al dentista para detectarlas a tiempo.
Si vamos al dentista cuando vemos el agujero o sentimos dolor, probablemente nos encontraremos con un absceso dental (acumulación de pus dentro del diente) o la destrucción de la pulpa dentaria.
Y ya sólo habrá una solución: la obturación.
Cuantas más ingestas, más riesgo de caries En la comida, nuestra boca se acidifica y desmineraliza el esmalte dental.
Después de cada comida, se produce una remineralización, pero si comemos continuadamente no permitimos que ésta se produzca y seremos más propensos a la caries.
Si comemos entre horas, debemos optar por alimentos sanos por los dientes: queso, yogur natural, fruta, verdura… y cepillarnos después de cada picoteo.
Si duermes con la boca abierta… Si respiramos con la boca abierta mientras dormimos, corremos más riesgo de tener caries que los que lo hacen por la nariz ya que disminuye el nivel de pH de la boca y, por tanto, que se desmineralice el esmalte.
Dormir de lado puede ayudarle a evitarlo.
La caries tiene mayor incidencia en asmáticos Los asmáticos suelen utilizar inhaladores para administrarse la medicación a través de la boca.
Como consecuencia, producen menos saliva y de peor calidad (pH más bajo), por lo que se incrementa la incidencia de caries.
Para evitarlo, es aconsejable que nos aclaremos y cepillamos la boca después de cada toma.
Los dulces no son los principales causantes de la caries “Carias?
¡Pero si mi hijo no come golosinas!”.
La caries no está provocada sólo por los caramelos, golosinas y dulces.
Los alimentos ricos en hidratos de carbono son los principales causantes de la caries, especialmente las formas más procesadas del almidón: pan blanco, galletas, bizcocho… También los zumos envasados o los helados, que contienen muchos azúcares. + info: Caries dental: cómo evitar su contagio
